La menopausia es el fin definitivo de la menstruación tras doce meses sin ciclo, normalmente hacia los 51 años. Provoca sofocos y cambios óseos, cardiovasculares y urogenitales. Existen tratamientos hormonales y no hormonales para controlar los síntomas.
La menopausia es el fin definitivo de la menstruación, que marca la conclusión de la fertilidad femenina. Por definición, se habla de menopausia cuando han transcurrido doce meses consecutivos sin menstruación, en ausencia de otras causas. La edad media de aparición es de alrededor de 51 años, con un intervalo fisiológico comprendido entre los 45 y los 55 años.
En mi práctica veo a mujeres que llegan asustadas por la menopausia como si fuera una sentencia: mi primera tarea es normalizar la situación, ya que se trata de un proceso fisiológico, no de una enfermedad, y hoy disponemos de herramientas muy eficaces para controlar los síntomas.
La transición no ocurre de un día para otro. El proceso se articula en tres fases distintas, descritas por la clasificación internacional STRAW+10:
La perimenopausia (o climaterio) comienza con las primeras irregularidades del ciclo menstrual y dura, de media, entre cuatro y ocho años. Las hormonas fluctúan, la menstruación se vuelve impredecible y aparecen los primeros síntomas vasomotores. Es la fase que muchas mujeres encuentran desconcertante, precisamente porque los cambios no siguen una curva lineal.
La menopausia es técnicamente un momento en el tiempo (el aniversario de la última menstruación), pero clínicamente se diagnostica con el criterio de los doce meses de amenorrea.
La posmenopausia comienza después de ese momento y prosigue durante el resto de la vida. Los síntomas agudos tienden a reducirse en los primeros dos o tres años, mientras que los relacionados con la atrofia urogenital y la pérdida de densidad ósea se vuelven progresivamente más relevantes.
La menopausia también puede aparecer de forma yatrogénica: tras una histerectomía con ooforectomía bilateral, durante la quimioterapia, con los tratamientos para la endometriosis o en el tratamiento del cáncer de mama con antiestrógenos. En estos casos la transición es brusca y los síntomas suelen ser más intensos.
¿Cuáles son las causas de la menopausia? Etiología
Las mujeres nacen ya con un número predefinido de folículos de los cuales, a partir de la pubertad, una veintena al mes inicia un proceso de maduración, que culmina solo en uno de ellos, que podrá ser fecundado.
Por lo tanto, a medida que la mujer envejece, el número de folículos disminuye y las células de la granulosa del ovario degeneran y dejan de producir estradiol e inhibina.
El descenso de los niveles de estrógenos interrumpe el eje hipotálamo-hipófisis-ovario, reduciendo el desarrollo endometrial y provocando ciclos menstruales irregulares hasta su total desaparición.
La menopausia también puede aparecer:
tras una histerectomía con ooforectomía bilateral,
puede ser inducida con los tratamientos para la endometriosis
cuando se recibe el tratamiento del cáncer de mama con antiestrógenos,
durante la quimioterapia para otros tumores.
¿Cómo se produce la menopausia? Fisiología
¿Cuáles son los efectos de la caída hormonal en la menopausia?
La caída hormonal tiene efectos sobre prácticamente todos los sistemas del organismo.
Sistema nervioso central: el hipotálamo pierde la estabilidad de su zona termoneutral (el circuito que regula la temperatura corporal), lo que da lugar a la aparición de los sofocos. Las neuronas KNDy (kisspeptina, neuroquinina B, dinorfina) desempeñan un papel central en este mecanismo: la neuroquinina B activa directamente las neuronas del centro termorregulador.
Sistema óseo: la caída estrogénica acelera la resorción ósea, aumentando el riesgo de osteoporosis y fracturas. La pérdida ósea puede alcanzar el 2-3 % anual en los primeros años de posmenopausia, hasta diez veces más rápida que la pérdida fisiológica del hombre de la misma edad.
Sistema cardiovascular: el perfil lipídico se modifica de forma negativa, con aumento de las LDL y reducción de las HDL, y el endotelio pierde la protección estrogénica. El riesgo cardiovascular de la mujer se aproxima progresivamente al del hombre.
Tracto urogenital: la mucosa vaginal, la uretra y el trígono vesical se adelgazan por la carencia estrogénica, lo que origina el llamado síndrome genitourinario de la menopausia: sequedad, dispareunia, urgencia miccional. A nivel histológico, la corteza ovárica se vuelve más delgada y la superficie presenta invaginaciones y quistes.
Síntomas de la menopausia
Los síntomas de la menopausia varían considerablemente entre unas mujeres y otras: el 25 % no presenta síntomas significativos, mientras que una minoría los padece de forma muy grave. Esta variabilidad está determinada por factores genéticos, metabólicos, psicológicos y culturales.
Síntomas vasomotores
Alrededor del 75 % de las mujeres en la menopausia refiere síntomas vasomotores, que constituyen la molestia más frecuente y reconocible. Los sofocos duran unos 3 o 4 minutos y se ven favorecidos por la comida caliente, el alcohol, el estrés y el esfuerzo físico. Se acompañan de sudoración nocturna (sofocos que se producen durante el sueño y fragmentan el descanso), palpitaciones y migrañas.
Los sofocos tienden a alcanzar su punto máximo en los primeros años de posmenopausia y luego disminuyen progresivamente, aunque en el 10 % de las mujeres persisten más allá de los diez años. Los niveles de ansiedad y los trastornos del sueño por sudores nocturnos crónicos producen, a su vez, irritabilidad y reducción de la función cognitiva.
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Síntomas urogenitales
En la posmenopausia temprana (los primeros dos a cinco años) emergen los síntomas por hipoestrogenismo urogenital: atrofia vaginal con sequedad y fragilidad de la mucosa, dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales), disminución del deseo sexual y atrofia uretral con incontinencia, urgencia para orinar y dificultad para hacerlo. En la posmenopausia tardía la atrofia urogenital se vuelve progresiva y representa uno de los principales problemas del manejo a largo plazo.
Síntomas relacionados con la esfera psicológica
La irritabilidad, la ira, la pérdida de concentración y una sensación de niebla mental son frecuentes durante la perimenopausia. Muchas mujeres refieren pérdida de autoestima y variaciones del estado de ánimo que no siguen un patrón previsible. Estos síntomas tienen una base biológica directa (las fluctuaciones hormonales actúan sobre los sistemas serotoninérgico y noradrenérgico) y nunca deben reducirse a una simple reacción emocional ante el cambio.
Diagnóstico de la menopausia
El diagnóstico de la menopausia es clínico en la mujer mayor de 45 años: la amenorrea de doce meses en ausencia de otras causas es suficiente. No son necesarias pruebas de laboratorio de rutina en este contexto.
La determinación de la FSH (que suele ser superior a 30 mUI/mL en la menopausia establecida) resulta útil en mujeres menores de 45 años o cuando el diagnóstico es incierto (por ejemplo, en mujeres que toman anticonceptivos orales). La hormona antimülleriana refleja la reserva ovárica, pero no es necesaria para el diagnóstico de la menopausia fisiológica.
Si la paciente ha sido sometida a extirpación quirúrgica de los ovarios o a quimioterapia, el diagnóstico de menopausia puede realizarse de inmediato sin esperar los 12 meses de amenorrea. En estos casos el médico puede utilizar la determinación hormonal para confirmarlo.
¿Cómo se llega a la menopausia? Clasificación del ciclo reproductivo femenino y niveles de FSH
En 2011 el sistema de estadificación STRAW+10 codificó el ciclo reproductivo femenino en tres fases principales, cada una con subestadios definidos:
En la fase reproductiva el ciclo es regular, con variaciones fisiológicas en el flujo y en la duración. Los niveles de FSH entre el segundo y el quinto día del ciclo son bajos.
En la transición a la menopausia se produce una variabilidad cada vez más marcada en la duración del ciclo. En la fase temprana los ciclos se acortan; en la fase tardía aparecen periodos de amenorrea de 60 o más días, y los valores de FSH se elevan. Esta fase dura de uno a tres años.
En la posmenopausia la menstruación ha cesado. La perimenopausia continúa hasta la ausencia de menstruación durante un año completo. Los niveles de FSH permanecen elevados y se estabilizan progresivamente. En la posmenopausia temprana predominan los síntomas vasomotores; en la posmenopausia tardía prevalecen los síntomas genitourinarios, entre ellos la atrofia vulvovaginal, la sequedad y los síntomas del tracto urinario inferior como frecuencia, urgencia y nicturia.
Diagnóstico diferencial de la menopausia: las otras causas de ausencia de menstruación
En las mujeres jóvenes con amenorrea, la primera causa que hay que descartar es siempre el embarazo. Una vez descartado, las causas patológicas incluyen:
El hipotiroidismo, causa frecuente de irregularidad menstrual con síntomas que se solapan con los de la menopausia (astenia, aumento de peso, alteraciones del estado de ánimo).
La hiperprolactinemia, que puede causar amenorrea y galactorrea.
La insuficiencia ovárica prematura en mujeres menores de 40 años: una condición distinta de la menopausia fisiológica que requiere un abordaje diagnóstico y terapéutico específico.
El síndrome de ovario poliquístico, sobre todo en la perimenopausia, cuando las irregularidades menstruales pueden solaparse.
El hipogonadismo primario (reducción de los estrógenos debida a un mal funcionamiento o daño ovárico directo) y el hipogonadismo secundario (la causa radica en la falta de estimulación por parte de la hipófisis; el defecto está en el eje de control de la secreción ovárica).
Tratamiento de la menopausia
El tratamiento de la menopausia tiene como finalidad mejorar los síntomas y prevenir complicaciones a largo plazo.
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El tratamiento de la menopausia sigue un abordaje escalonado que parte siempre de las modificaciones del estilo de vida.
Estilo de vida
El ejercicio físico regular (aeróbico y de resistencia) es la intervención con mayor número de beneficios documentados: reduce los sofocos en un 20-30 %, protege el hueso y mejora el perfil cardiovascular y el estado de ánimo. La dieta mediterránea con un aporte adecuado de calcio (1200 mg al día) y vitamina D (1500-2000 UI al día), la reducción del alcohol y el abandono del tabaco completan el conjunto de medidas preventivas. La técnica de respiración lenta y controlada (paced breathing, seis respiraciones por minuto) reduce la frecuencia y la intensidad de los sofocos de forma documentada.
Tratamiento hormonal de la menopausia
El tratamiento hormonal consiste en el uso de estrógenos, o de una combinación de estrógenos y progestágenos, para compensar la carencia hormonal. Las hormonas se administran por vía oral, transdérmica (parche), vaginal o inyectable. Es el tratamiento más eficaz para los síntomas vasomotores y para el síndrome genitourinario. El perfil riesgo-beneficio es favorable en mujeres menores de 60 años o dentro de los diez años posteriores a la menopausia, en ausencia de contraindicaciones. El miedo al tratamiento hormonal suele basarse en estudios de 2002 ya superados por dos décadas de investigación.
Entre las opciones disponibles: estrógenos, estroprogestágenos, estrógeno-bazedoxifeno, progestágeno solo, anticonceptivos orales combinados y moduladores selectivos del receptor de estrógenos (que modulan la acción estrogénica sin causar hiperplasia endometrial).
Hay que prestar atención al uso de estrógenos no equilibrados con progestágeno en mujeres con útero, ya que podría aumentar el riesgo de hiperplasia y cáncer uterino.
Tratamiento no hormonal
Fármacos para los síntomas vasomotores y el estado de ánimo: en los casos en que el tratamiento hormonal está contraindicado o no se desea, las alternativas eficaces incluyen el fezolinetant (antagonista del receptor NK3, aprobado por la EMA en 2024, primer fármaco no hormonal desarrollado específicamente para los sofocos), los ISRS como la paroxetina a dosis bajas, los IRSN como la venlafaxina y la gabapentina. Las isoflavonas de soja y la cimicífuga racemosa tienen evidencia moderada pero un perfil de seguridad favorable.
Fármacos para la prevención de la osteoporosis: bifosfonatos (alendronato, zoledronato), denosumab, raloxifeno, suplementación con calcio (1000-1200 mg/día) y vitamina D (800-2000 UI/día según el nivel basal).
Tratamiento local para el síndrome genitourinario: los estrógenos tópicos a dosis bajas (estriol, estradiol), la dehidroepiandrosterona intravaginal (prasterona) y el ospemifeno oral son eficaces y seguros incluso a largo plazo.
Salud cardiovascular en la posmenopausia
La monitorización anual de la presión arterial, el perfil lipídico y la glucemia se vuelve prioritaria en la posmenopausia. La pérdida de la protección estrogénica hace esencial la prevención cardiovascular activa: ejercicio, dieta y no fumar.
Menopausia y salud mental
Un aspecto a menudo subestimado es el impacto de la menopausia sobre la salud mental. El riesgo de depresión aumenta de forma significativa durante la perimenopausia, no como reacción emocional al cambio, sino como consecuencia directa de las fluctuaciones hormonales sobre los sistemas serotoninérgico y noradrenérgico. Las mujeres con antecedentes de depresión perinatal o premenstrual son especialmente vulnerables.
Los trastornos del sueño por sudores nocturnos crónicos producen, a su vez, ansiedad, irritabilidad y reducción de la función cognitiva que pueden atribuirse erróneamente a una enfermedad psiquiátrica primaria. Tratar los síntomas vasomotores mejora con frecuencia también el cuadro psíquico.
Siempre les digo a mis pacientes: la menopausia no os quita nada, cambia las reglas del juego. Y las reglas nuevas, una vez aprendidas, funcionan a la perfección.
Menopausia y salud ósea: prevenir antes de que se fracture
En diez años de posmenopausia no tratada, una mujer puede perder entre el 20 y el 30 % de la densidad ósea vertebral. El mecanismo central es la pérdida de la acción inhibidora de los estrógenos sobre los osteoclastos: sin estrógenos, el equilibrio entre formación y resorción se desplaza claramente hacia la resorción, sobre todo a nivel del hueso trabecular de las vértebras y del cuello del fémur.
El diagnóstico precoz pasa por la densitometría ósea (DEXA), recomendada en mujeres con factores de riesgo (tabaquismo, bajo peso corporal, antecedentes familiares de fracturas, uso crónico de corticoides) o a partir de los 65 años. Un T-score entre -1 y -2,5 indica osteopenia; por debajo de -2,5 se define como osteoporosis.
El ejercicio físico con carga (caminar, correr, ejercicios de resistencia) estimula la formación ósea mediante el estrés mecánico. El tabaquismo es un factor de riesgo independiente para la osteoporosis posmenopáusica y debe abordarse activamente. El tratamiento hormonal sustitutivo es eficaz para preservar la densidad ósea mientras se administra, pero la protección cesa al suspenderlo.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad llega la menopausia?
La edad media es de 51 años, pero el rango fisiológico va de los 45 a los 55 años. Antes de los 40 años se habla de insuficiencia ovárica prematura, una condición distinta que requiere un abordaje diagnóstico y terapéutico específico.
¿Cómo sé si estoy en la menopausia?
Si tienes más de 45 años y no has tenido la menstruación desde hace al menos doce meses sin otra explicación, estás técnicamente en la menopausia. Durante la perimenopausia el diagnóstico es más complejo, porque el ciclo es irregular pero todavía no ha desaparecido. En caso de duda, una determinación hormonal (FSH y estradiol) puede aclarar la situación.
¿Se engorda en la menopausia?
El peso corporal tiende a aumentar durante la menopausia, pero la causa directa no es la carencia de estrógenos, sino la ralentización metabólica relacionada con la edad y la reducción de la masa muscular. La distribución de la grasa cambia hacia una forma más visceral (abdominal), con independencia del aumento de peso. El ejercicio físico de resistencia es la herramienta más eficaz para contrarrestar este cambio.
¿Es peligroso el tratamiento hormonal sustitutivo?
El tratamiento hormonal tiene un perfil riesgo-beneficio favorable en mujeres menores de 60 años o dentro de los diez años posteriores a la menopausia, en ausencia de contraindicaciones. El miedo al tratamiento hormonal suele basarse en estudios de 2002 ya superados por dos décadas de investigación.
¿Se puede quedar embarazada en la perimenopausia?
Sí, hasta que no han transcurrido doce meses desde la última menstruación existe la posibilidad teórica de ovular y concebir. Las mujeres en perimenopausia que no desean un embarazo deben seguir usando métodos anticonceptivos.
¿Qué son los sudores nocturnos en la menopausia?
Los sudores nocturnos son sofocos que se producen durante el sueño: provocan un despertar repentino con una intensa sensación de calor, sudoración abundante y, a veces, escalofríos posteriores. Fragmentan el sueño y pueden causar insomnio crónico con todas sus consecuencias sobre el estado de ánimo y la función cognitiva. Responden a los mismos tratamientos que los sofocos diurnos.
Conclusiones
La menopausia es una etapa de la vida de la mujer que marca el fin de la fertilidad y de la menstruación. En general se produce en torno a los 50 años, pero puede variar de una persona a otra.
Durante la menopausia los niveles de estrógenos y progesterona disminuyen, lo que provoca cambios en el cuerpo y en el estado de ánimo.
Existen algunas opciones de tratamiento disponibles para controlar los síntomas de la menopausia, como el tratamiento hormonal sustitutivo, que puede ayudar a reducir los sofocos y aumentar la densidad ósea, o los suplementos alimenticios como el calcio y la vitamina D, para prevenir la osteoporosis.
Bibliografía: fuentes y notas
Dr. Marco De Nardin
Médico Cirujano, Especialista en Anestesiología, Cuidados Intensivos y Tratamiento del Dolor
El Dr. Marco De Nardin es médico especialista en Anestesiología, Cuidados Intensivos y Tratamiento del Dolor. Completó su formación médica y especialización en Italia, donde continúa ejerciendo en sus clínicas privadas de Mestre (Venecia) y Milán. Con una amplia experiencia clínica adquirida entre quirófanos, unidades de cuidados intensivos y consultas de dolor, el Dr. De Nardin aporta una perspectiva única que conecta la medicina de agudos con el manejo de patologías crónicas. Su práctica clínica se centra en la anestesia locorregional, la ozonoterapia, la terapia infusional intravenosa y los enfoques integrativos del tratamiento del dolor. Es el fundador de Med4Care, una plataforma de información médica que ofrece contenidos sanitarios basados en la evidencia y revisados por médicos en activo. Cada artículo publicado bajo su nombre refleja su compromiso de hacer accesibles al paciente temas médicos complejos, sin sacrificar el rigor científico.


